Me gusta ayudar a las personas, que me cuenten sus problemas y darles consejos, o a veces no decir nada, simplemente abrazarlos, y mostrarles mi apoyo. Pero no me molesta mucho cuando ellos no están conmigo, o no me escuchan. Porque bueno... nadie los obliga a hacerlo, ya que cuenten conmigo para contarme sus cosas me alcanza y me sobra. Aunque cuando yo los necesito, ellos solos vienen, sin que nadie los llame.
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